domingo, 7 de septiembre de 2014

Anormalia

Caminar cuando sale la luna llena es una delicia inconmesurable. 
Digna de ser pintada.




No es lo mismo pintar
que rezar
que comer

que pintar.

No resulta igual la mirada que atardece que el alba..
Todo parece que se parece, pero tiene gramos de distancias, kilos de separación, hilos pesados que van uniéndose en una trama turbia de olor espeso y color agrio.

Se tejen para dotar de sentido a lo que no lo puede tener, pero los intentos no por vanos son menos exitosos. El éxito radica en la ausencia de ausencias, en las miradas perfectas -que son todas-, en las narices exultantes, en las lenguas pegoteadas de pegarse al piso helado.

No es lo mismo,
claro,
aunque puede ser igual.

Las palabras tienen formas extrañas para el que las calla, y son como mariposas incontrolables cuando las deja salir de la garganta atormentada.

Claro que no es lo mismo decir que callar,
aunque a veces,
puede ser igual.


Imagen: Fotografía de Pierre Verger

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