lunes, 9 de junio de 2014

The boat


El barco partió sin preguntar hacia dónde tenía que ir.
Nadie nunca pregunta nada, menos antes de navegar.
Nunca nadie camina al borde del cinturón de asterión,
sin saber primero lo que dijo el astrólogo. 

(Aunque esté loco.)

Jamás, ni siquiera un tonto se mece en la hamaca,
si ésta pende de la higuera ya vencida de antemano.

Solamente 
sola mente
suicidas amantes enamorados locos persistentes
enajenados dolorosos dolientes hombres en sinrazón constante,
solamente 

pueden querer jugar con esas fichas de un tablero que no está.

Sin exquisiteces podrías haber navegado,
haber naufragado
haberte mareado y caído 
al mar de los sinrazón, 
al mar de los buscones de piedras preciosas.
Pero el destino es impreciso y juguetón.

Navegar es preciso, 

pero no hay miradas más rápidas que la roca en la tormenta.

Claro, nadie sale a navegar sin hablar con él.
Sin embargo, el barco partió sin preguntar.

Y no sé sabrá nunca si es naufragio 
o cobardía.







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